Do you believe?

I don't believe in perfect love. But I do believe that there are people whose lives are inextricably intertwined.



Dawson's Creek

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jueves, 22 de septiembre de 2011

Complete?


A tu lado dejo de sentirme tan...incompleta.

A tu lado, simplemente soy.

Soy lo que soy, ni lo que buscas ni lo que deseas encontrar.

Sencillamente, soy yo misma.

¿Por qué será?

Marisol

lunes, 7 de febrero de 2011

People


I was walking down Mile End alone and, all of a sudden, I've realised that a lot of people who used to be important in my life have simply disappeared. They all have vanished in the mist that surrounds my entire life. They were really important, essential...vital for me. Why on earth did I let them go? Now I just want them back to tell them how important they've been and will always be.

Estaba caminando sola por Mile End y, de repente, me he dado cuenta que mucha gente que solía ser importante en mi vida simplemente ha desaparecido de ella. Todos se han desvanecido en la niebla que envuelve toda mi vida. Ellos eran realmente importantes, esenciales...vitales para mí. ¿Por qué les dejé marchar? Ahora tan sólo quiero que vuelvan para decirles lo importantes que han sido y que siempre serán.

Marisol

sábado, 25 de diciembre de 2010

De las palabras que se lleva el viento...


No sabes muy bien cómo pero un día las palabras se marchitan y ya no quedan sitios a los que acudir porque algo sucedió y tu vida cambió. Llegó una nueva corriente que arrastró promesas y lágrimas que solían hacerte caer en las mismas mentiras del ayer. Renovadas vidas renacen hoy al atardecer. Renovada Navidad blanca llega a tu puerta para recordarte que sigues viva/o.

Marisol

jueves, 20 de mayo de 2010

Rutina


Se levanta de la mesa y se dirige hacia aquel personaje que no le había quitado el ojo de encima. Sin embargo, a medio camino algo la paraliza...una lágrima le cae acariciando suavemente su mejilla. De este modo, desanda el camino andado, recoge su bolso de piel y, sin mirar atrás, sale por la puerta del bar. ¿Por qué siempre le pasa lo mismo?

Marisol

sábado, 24 de abril de 2010

Desnudos


Jugaremos nuestras mejores cartas mirándonos directamente a los ojos. Frente a frente, perdidos en la mirada del otro, contando suspiros y respiros de alivio. Mordiéndonos los labios con ganas de robar lo prohibido. Uno a uno...livianos...caen en la mesa...los latidos. Guardaremos los mejores ases bajo la manga para sacarlos a relucir en la batalla final de miradas derrotadas al destiempo de silencios confundidos. No respiraremos más aire...tan sólo nos respiraremos el uno al otro. Ya no habrá más idas y venidas...la sinceridad abarcará nuestros más cansados sentidos...

Marisol

viernes, 23 de abril de 2010

Abismos

El suelo se abre a los pies de aquellos que aprendieron a caminar por arenas movedizas. Se acostumbraron a no perder la cordura cuando ésta empezaba a tambalearse e iniciaron un largo camino a oscuras, tanteando sus aciertos a tientas, sin saber cuan cerca podría estar su abismo. Se adentraron en dudas de incierta sombra y en nidos de pájaros de mal agüero. Mecieron a la mala suerte en cuna de excentricidades en pañales y se burlaron del destino que les hacía querer rendirse un día sí y otro también. Danzaron en ríos de serpientes venenosas y bailaron de la mano de víboras devoradoras de alegría. Y al alba del séptimo día avistaron un nuevo y límpido amanecer libre de grises nubes de tristeza...

Marisol

jueves, 13 de agosto de 2009

AMOR AUTÉNTICO


“Es absolutamente necesario que comprendamos a la persona a la que amamos. Si tu amor no es más que deseo de posesión, no es amor auténtico. Si solo pensamos en nosotros mismos, si solo tenemos en cuenta nuestras necesidades y jamás las del otro, entonces no podemos amar. Debemos profundizar en la comprensión y contemplación del ser amado. Esa es la base del amor auténtico. No soportaríamos amar a alguien a quien no comprendiéramos en profundidad.
De vez en cuando siéntate a su lado, cógele la mano y pregúntale: “Cariño, ¿te comprendo suficientemente o te hago sufrir? Cuéntamelo, por favor, para que aprenda a quererte mejor. No es mi intención hacerte sufrir, pero si lo hiciera por ignorancia, dímelo para que pueda amarte mejor y ser feliz.” ”

Hacia la paz interior, de Thich Naht Hanh

Este es el uno de los fragmentos reveladores del libro que estoy leyendo para hacer una resención para la asignatura de conducta. Y digo revelador porque hoy he llegado a un punto de inflexión en el que ya solo queda trepar del abismo. Ya solo eso.
He estado escondiéndome del dolor que puede llegar a suponer la pérdida de la identidad, la pérdida de aquella imagen donde proyectabas todo tu amor, ya resignado y dolido, ya cansado y malgastado.
Y un simple y sencillo hecho ha desencadenado aquello a lo que temía en mis pesadillas, el reencuentro conmigo misma.
Pues se me antojaba fácil ser feliz, y no me daba cuenta de que para ello, he de romper con el dolor de mi pasado.

Y si alguien está leyendo estas líneas y conoce mis recientes circunstancias, fácil será caer en el error de que todas estas palabras van dirigidas a una persona en especial, a una persona que ha dejado en mí algo parecido a un pueblo arrasado y polvoriento.
No, reiteradamente puedo afirmar que no. Esta vez se trata de mí misma, aunque, realmente siempre ha sido así. Cuando tenemos un problema, un sentimiento negativo, algo que altera nuestra tranquilidad, siempre dirigimos la culpa al portador de esa circunstancia o sentimiento, pero estamos muy equivocados. Esa persona no es más que la conductora de un problema interno, de una inquietud de nuestro interior que se ha desbocado dentro de nosotros y que está creando una especie de hemorragia interna.

Canalizar nuestra ira de esta manera no nos aporta nada de positivo.
Ahora mismo, tendría moralmente motivos para odiar a dos personas que giran entorno a mi vida. Solo dos. Pero no quiero hacerlo. Y tampoco debo.
No hay en mí la fuerza suficiente para seguir fingiendo que la culpa de todo la tienen los que nos rodean.
¿Por qué canalizar mi ira con la persona que me ha engañado? ¿Por qué canalizar mi ira con la persona que ha utilizado ese engaño para darme un golpe bajo y derribarme en una discusión? ¿De quién es realmente la culpa? ¿De ellos o de algún sentimiento que hay en mi interior que me come?
Me duele el engaño porque hay algo dentro de mí que no soporta la hipocresía, ¿Qué será? Me duele un comentario referente a esta situación porque me duele que la situación me duela. ¿Qué habrá dentro de mí?

Son preguntas a las que hoy no puedo dar respuesta. Habrá tal vez en mí un indicio de que no voy a poder soportar la presión de un trabajo como el que me voy a dedicar. O quizá sea el síntoma que ha hecho de punto de partida que necesitaba para empezar a pedirme perdón a mí misma, para empezar a entender por qué me enfurece tanto la tristeza, tanto que me obliga inconscientemente a transformarla en ira.
¿Por qué no soy capaz de aceptar que en un momento determinado puedo estar triste? ¿Por qué me veo con la imperante necesidad de transformarla en ira? Quizá sea porque la ira la puedes enfocar con la culpabilidad hacia alguien externo y la tristeza, simplemente, es un estado en el que uno mismo debe encontrar su propia paz y tranquilidad.

Y pueden llegar a surgir preguntas como el por qué encabezar esta entrada con un texto que habla del amor auténtico hacia otra persona, pues la respuesta es tan sencilla que puede decepcionar: porque no es capaz de amar quien no sabe amarse a sí mismo. Y nadie puede amar a quien no comprende ni conoce. Entonces, no conocernos a nosotros mismos significa perder la oportunidad de querernos, y esa pérdida de oportunidad nos conlleva a la trágica situación de no saber amar de verdad. Algo por lo que moriría si no llegara a conseguir.

Y en honor a una de las personas más importantes de mi vida voy a recordar unas palabras que me dedicó una vez a mí y que hoy yo quiero dedicar al mundo entero: “¿Cómo no vas a ser capaz de amar si tú eres tod@ amor?”

Gracias por estas palabras, siempre las llevo en el corazón.

Marina, en momentos de una extraña lucidez.

jueves, 19 de febrero de 2009

Algo que desconocías

Puede que nunca lo hayas experimentado pero yo diría que sí: decepción. Nunca pensaste sentirla tan fuertemente pero cuando confías en alguien plenamente y éste/a abusa de tu confianza y te traiciona la sientes, es lo único que te acompaña junto a su recuerdo. Es una sensación tremendamente amarga, tan amarga que por mucho que lo intentes es imposible de olvidar. Y una y otra vez vuelve a ti, cada vez que paseas por donde solías ir con esa persona, cada vez que la recuerdas, es difícil revivir los buenos momentos que pasaste con esa persona cuando la traición y la decepción tiñen de tristeza esos recuerdos. Lástima ser tan rencorosa. Tendría que aprender a perdonar y olvidar más rápido, como el resto de los mortales.

Marisol