Recuerdo las lunas rotas de su mirada, desvaneciendo flores en jardines mensajeros de melancolía. No latía la canción infantil en su pecho lleno de fantasía y brotaban pesadillas de fieros temores que la asustaban.Reía al verse reflejada en un espejo que distorsionaba su eterna mirada. Dudaba de las horas, enmarañadas en la telaraña del tiempo. Sabía que era fuerte aunque mostrara su debilidad, se sabía libre aunque atrapada entre espíritus estuviera su alma.
Ya no se dejaría engañar más por unos ojos traicioneros y por unas lindas palabras que la llevaran a la locura. Ya no cedería a chantajes emocionales de un ente sin autoestima. Ya se sentía poderosa, como siempre lo había sido y lo sería; al fin su victoria triunfaría, a pesar de las noches de tormenta serena. Ya no sería derrotada por las olas de un mar entristecido de soledad adquirida.
Marisol

