Do you believe?

I don't believe in perfect love. But I do believe that there are people whose lives are inextricably intertwined.



Dawson's Creek

lunes, 21 de marzo de 2016

A month

Hoy hace exactamente un mes que decidiste echarme de más. Echarme de tu lado, aunque no quisieras, a pesar de que me querías. Aún le doy vueltas a todo, a tus razones, a lo que te llevó a tomar esa decisión. ¿Sabes? Te entiendo y no te entiendo. Te quiero entender y no quiero. A veces todo tiene sentido y otras veces, ninguno. 

Hoy hace un mes, sí. Me invade la añoranza. Te sigo echando de menos. Tú, probablemente, sigas echándome de más. Es a ella a quién echaste de menos, echas de menos y echarás de menos. Tal vez debería haberlo sabido. ¿Recuerdas cuando te dije que no quería que me volviera a pasar lo mismo, lo de siempre? Yo enamorada de un imposible. Well, it happened again. Estoy ante la pantalla de mi ordenador pensando en un imposible. Y añorándote a rabiar, o rabiando de añoranza, lo que tú prefieras. Al final será verdad que estás hecho de acero inolvidable. Maldita sea.

 Me dijeron hace dos semanas que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante. También me recomendaron que no vaya hacia atrás ni para tomar impulso. Y sólo pienso ir hacia adelante, pero mi día a día sigue estando lleno de ti.

Como él, ese que me recuerda a ti. Entra en clase tarde, cuando ni le espero. Y siempre, siempre se sienta enfrente de mí, como desafiándome. Es tu antítesis pero eres tú quien me mira a través de sus ojos. Veo tu azul en su verde. Veo tu seriedad en su sonrisa y noto tus miradas en sus miradas. Porque en algo sí que os parecéis. Me miráis igual, tú con timidez y él sin vergüenza alguna. Ambos con anticipación. Y mi mundo se derrumba un poquito cuando lo hace(s). 

Y esa canción suena. Esa que nos hizo soñar... Oh you can fit me inside the necklace you got when you were 16, next to you heartbeat, where I should be...keep it deep within your soul...Anf if you hurt me, well, that's OK, baby, only words bleed inside these pages...you just hold me and I won't ever let you go... Except you DID let me go.

Y lloro un poquito. Porque soy fuerte, valiente...pero estoy un poquito rota. Y porque no guardamos nuestro amor ni en una fotografía...What should we say now, sweetheart? Don't wait for me to come home? 

Marisol


domingo, 20 de marzo de 2016

Things I won't say...

Ya sabes bien que pienso en ti y que no te saco de mi mente. A veces porque no puedo, tantas otras porque no quiero. Sigo en las mismas, algo más calmada, se me ve entera...o eso me dicen. Yo diría más bien que mi adulta recoge a mi niña y la abraza para que sepa que no está sola, que esto pasará y, sobre todo, que no es culpa suya.

Y aquí sigo, echándote de menos porque, querido, has sido y eres bien importante para mí. Y mi vida está bastante patas arriba ahora mismo. He perdido mi centro. No, tranquilo, no es por ti. Por ti he perdido lágrimas, abrazos, besos, deseo...y amor también. Pero mi centro lo he perdido yo solita. Y tengo que volver a encontrarlo solita. Más y mejor.

Y he pensado en hablarte y decirte que sí, que podremos ser amigos ya que te acepto como eres y quiero tenerte en mi vida. Pero necesito encontrar mi centro. Estoy perdida otra vez. mi brújula no para de girar y girar...no hay manera de encontrar mi norte. Y así, yo no puedo ser tu amiga. Sólo me descentraría más. Entre este deseo, este amor y esta perdición tan mía solamente me haría más daño. Y probablemente también te lo haría a ti. Y no quiero dañarnos más; de lo contrario, no podríamos recuperar esta amistad jamás. 

Buscaré mi norte y me querré como nunca. Sólo entonces podré, podremos retomar ese vínculo que nos unió. Eso sí, esta vez, libres.

Marisol



miércoles, 2 de marzo de 2016

I had to...

I just needed to do it. See you one last time before moving on. I had to go and see you once more. Keeping my distance, but observing your movement, your breathing...I didn't expect you to see me, though. I longed for it, but I didn't really expect it. And you did. You came to me, I looked into your deep blue eyes, those gorgeous eyes where I get lost...oh, so lost. And I lost my mind when you approached me and gave me those two kisses. I wanted to tell you thanks for your last message. I wanted to tell you so many things. I hope you saw all the things I wanted to say flashing in my eyes just for a few seconds. You stopped the time for five seconds. You stopped my time, sweetheart. For a minute we were there, standing alone, staring at each other...for just a few seconds, nobody else was there...nothing else existed. 

And you spoke: 'I'm going to class.' And you went away, so far away from me...from my body, my breath faded away with you. And my exworkmate said your name...and it hurt a bit. And I also went away...saying farewell, love. Farewell.

Marisol

jueves, 9 de julio de 2015

ENTRE NOSOTROS, ESTACIONES

Muy lento...
El contacto tímido, etéreo, de tus labios sobre los míos.
Despacio...
Tus manos suaves, cariñosas, seguras y ardientes quemando mi ropa.
Aún más despacio...
Cierro los ojos como un pájaro ahuecando sus alas tras un duro vuelo.
Se va el invierno.
El calor de mi hoguera se expande por todo mi cuerpo.
Quemo...
Ardiente suspiro que invita a tu cuerpo a que pruebe mi verano... y hacer los dos juntos una primavera.
Que florezcan los pétalos de nuestro amor ya desacomodado.
Y quererte...
Que el otoño nos sorprenda cayendo hojas sobre las sábanas blancas.
Y amarte...
Que se congele, después, la sangre inquieta.
Relajar los sentimientos y posarlos en la nieve de tus labios.
Y con los míos fundirla y beberla.
Tengo sed...
Sed de otoño y sed de primavera.
Y cuando pase tu invierno y mi verano fundaremos una estación con nuestras reglas.
Marina

miércoles, 17 de junio de 2015

LA SOCIEDAD INDEFENSA

Y de qué hablar hoy que no fuera capaz de hacerlo ayer...
De tantas cosas, de tanto miedo... de tanta inseguridad.
Pude hablar ayer de lo mucho que amo mas tenía miedo. Y pude hacerlo también sobre mi frustración, mi debilidad, mi falta de energías... pude hablar de mi retroceso en mi crecimiento personal... mas no lo hice.... no pude hacerlo.
Y hoy, aquí sentada.... horas y horas de infinita paciencia a la espera de recuperar mi salud física y con la motivación de retomar la mental por el camino.
Tullida, de los pies a la cabeza me siento. Como tantas españolas con salud débil, jóvenes, de espíritu fuerte y con todas las puertas de la vida cerrándose a cada paso.
Porque somos mujeres luchadoras, mujeres que aprendimos a levantarnos una y otra vez con nuestras heridas abiertas, con los músculos doloridos, con la fiebre hasta en la camisa, con los sudores fríos, los huesos rotos, las esperanzas perdidas.
Mujeres del siglo XXI, mujeres hoy que fueron niñas ayer con un futuro prometedor... un futuro que se nos quitó de las manos y allí nos quedamos hasta hoy, con las manos en alza, esperando con lágrimas en los ojos a que algún día nos devuelvan la oportunidad de mostrar el esfuerzo que hicimos y seguimos haciendo por pertenecer al engranaje sociolaboral de personas útiles.
Y no debiera sentirme indefensa, dicen, pues tengo trabajo, pareja estable y recientemente un piso.
Estoy en la flor de la vida y tengo todo un mundo de posibilidades para ir alzandando por etapas.
¿A quién le suena esta historia? ¿Quién de vosotras se encuentra en un trabajo donde no eres valorado? ¿Quién se levanta cada mañana para trabajar duro sin ninguna recompensa emocional? ¿Quién está como pez fuera del agua?
Y ya basta.
Basta de agachar la cabeza, basta del miedo a enfermar, basta del caciquismo... basta ya de tanta miseria.
MARINA

lunes, 23 de marzo de 2015

sábado, 22 de noviembre de 2014

EN LAS GRADAS

En las gradas se sienta uno cuando se considera espectador de lo que acontece. Miles de personas se postran intrigantes expectantes para comprobar con todos sus sentidos que han ido a experimentar algo que no les va a causar decepción.

Y así es, en cierto modo, lo que veo yo.

La vida es toda la expectación que mis sentidos perciben desde mis gradas. Porque allí me senté un día inconsciente, sin saber que de allí apenas me movería... y me senté por voluntad propia, feliz con mi libreta y mi bolígrafo de poder anotar con precisión y literatura todo aquello que pudiera alcanzar con la vista, el oído y los sentimientos.

Y aquí sigo... en mis gradas postrada cada tanto por algún problema u otro de salud.
Pues a cada uno la vida le da su papel y, en mi caso, me dió el de periodista... la que se sienta conforme y se desvive por aclarar todo lo que acontece para aquellos que, después de vivirlo, decidan repasar y sopesar lo que se considere importante.

Y hay tantas cosas que me encuentro aquí sentada... tantas y maravillosas historias que acontecen mientras yo no puedo caminar, mientras estoy presa de un ataque de ansiedad, mientras camino adormecida tras unas noches de insomnio o, sencillamente, por que el virus que acechaba mis alrededores a considerado oportuno visitarme antes de irse.

Sea cual sea el caso, frecuentemente me quedo postrada en las gradas de mi cama y de mi vida y me conformo con ver como el resto vive por mí y experimenta por mí mientras yo, aquí quietecita, me permito el lujo de darle rienda suelta a los vocablos castellanos y darles la forma y el color que se me antoje... al menos en ello sí mando yo.

Mas tras tanto infortunio, mucha envidia para con los sanos inconscientes que no se percatan de lo que tienen y cada vez más resignación y mucha consabida paciencia... me dedico a filosofar sobre las cuestiones imperantes de nuestras vidas... ¿Y quién sería yo ahora si la buena suerte me hubiese acompañado a lo largo de mi vida? Desde luego no la misma. No sabría ahora que la muerte no es algo  a lo que tenerle miedo sino una alerta constante que te impide dormirte en los laureles y darte el empujón necesario para hacer y vivir todas esas cosas que te tocan por derecho y obligación. No sabría el esfuerzo cuán precio tiene ni lo difícil que es conseguir tus propias metas cuando tu cuerpo no te lo permite.
No sabría a lo que sabe el triunfo de quien consigue algo muy pequeño pero que le ha costado un mundo entero.
Tampoco entendería de la radiante energía que a uno lo desborda cuando se siente realmente bien, cuando nada le duele ni nada le pesa.

Y por entender muchas cosas me quedo sin vivirlas lo que debiera.

Y quizás ahora sí y buenas noches.
Mañana el destino decidirá si me levanto de las gradas para dar un paseo por la vida misma.

Marina