miércoles, 1 de diciembre de 2010
Diciembre
Ese último mes olvidado que nos trae de vuelta a la realidad. La Navidad llega un año más y la verdad es que estoy realmente ansiosa por celebrarla, como cada año. Bienvenida seas, bienvenida a casa otra vez.
The last forgotten month which takes us back to real life. Christmas is coming soon once again and, truth be told, I'm really longing for celebrating it, just as each year. Welcome back, welcome back home again.
Marisol
The last forgotten month which takes us back to real life. Christmas is coming soon once again and, truth be told, I'm really longing for celebrating it, just as each year. Welcome back, welcome back home again.
Marisol
martes, 30 de noviembre de 2010
It's snowing in London!!!!
Marisol
miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (y no devolvió)

El viento se lleva muchas cosas...
Se lleva las palabras, se lleva las miradas, se lleva lo que se quiso, se lleva lo que se deseó en un instante...
Y el viento nos olvida, nos restringe a algún recoveco... nos esparce el alma a cachitos por alguna extraña razón.
No obstante, no somos semillas que esparcirse y crecer y evolucionar.
Pues evolucionamos con el corazón entero... y cuando está aún reconstruyéndose es cuando más peligro acarrea una suave brisa, un aire limpio agradable que te retuerce lo barrido, que te desarma lo encontrado, que hace de la arena una cúspide, dunas etéreas...
Ahora, en estos momentos, en estos instantes... mi corazón, mi cuerpo, mi mente, se agitan incansables entre ciclones tropicales, en ojos de huracanes descanso por las noches, en escombros duermen mis sueños...
Y es quizá esta la manera de avanzar pues sabíamos que el camino no era fácil, no obstante, sigue siendo hermoso...
Que no hay terremoto que me derribe el alma.
Que no hay huracán que abata mis alas cuando ya han emprendido el vuelo.
Que no hay tsunamis que mojen mis ganas de seguir adelante.
Que no hay quien pueda con lo que en pie se mantiene.
Sembré problemas, sembré principios, sembré elecciones y decisiones, sembré dudas, sembré engaños, sembré heridas abiertas... y es que recojo, sencillamente, los frutos de una cosecha que (se supone) sembré... pero no con mis manos... quizá sembré con la ilusión, con la imagen, con lo que nunca se dijo...
Y ya da igual lo que recoja yo o lo que me siembren otros... sigo teniendo el jardín repleto de flores, sigo regando cada centímetro de sus raíces, sigo abonando todo lo que, bueno o malo, tengo en mi jardín.
Bienvenidos sean también los cardos;
Besos
Marina
martes, 2 de noviembre de 2010
DE COMO HABLAR DE AMISTAD SIN ENTENDER EL CONCEPTO

Concepto: 1. Confianza y afecto desinteresado entre personas. 2. Personas con las que se tiene amistad.
Concepto de amigo: 1. Que tiene amistad. 2. Amistoso. 3. Aficionado a algo. (...)
Y ahora voy a hacer mi propia aportación... una aportación no sacada de libros, una aportación sacada de la vida, del cariño, del contacto... de todo lo real (y a veces, no tanto).
Hoy quiero hablar de la amistad, quiero hablar de las personas que un día dicen ser hermanas tuyas y luego por desavenencias de la vida, por motivos incongruentes o, quizá, de demasiado peso, cesan de quererte, abandonan la empresa de construir caminos juntos...y, se limitan, a veces... en una etiqueta de "gilipollas" o de "imbécil" pero no talmente así, no en mayúsculas como diciendo: este es un idiota, este es único... Se limita la situación a "un gilipollas", a un "idiota"... y vagan entre la incertidumbre del entender la amistad, de entender los problemas... de entender la vida.
No puedo entender, o más bien no quiero, como se puede ser tan ruín, canalla, hueco... como se puede hablar de amistad o hablar de amor si solo conciben en ello el concepto de "traición".
No señores, no son las cosas y por ello, así las cuento... porque quien reniega de lo que más quiere es síntoma de un corazón despilfarrado, de un corazón mal entregado, de un sucedáneo tanto de sentimientos como de persona...
Y es que todos somos seres humanos auténticos pero, no obstante, entre ellos, vagan casi imperceptibles pero son, sencillamente, sucedáneo de esencia, sucedáneo de sensibilidad, son, implacablemente: personas de pega...
Marina,
Saludos sinceros
martes, 26 de octubre de 2010
DESDE EL ESPEJO

Hoy, a las 10 y media de la noche, después de cenar, compartir momentos con mi familia más cercana y habiendo dejado casi concluido los interesantes quehaceres cotidianos de mi habitación, me he sentado frente al ordenador sin saber exactamente qué hacer...
Es cuando he recordado por un instante intenso y corto del tipo de persona que soy: una chica corriente... puedo ser aquella niña que juega en el parque, puedo ser aquella mujer que va al colegio a recoger a sus hijos, puedo ser aquella joven universitaria con su carpeta en la mano con toneladas de apuntes por pasar a limpio al llegar a casa, puedo ser esa ancianita que le cuenta a sus nietos un domingo por la tarde junto a la chimenea las aventuras de su particular y mágica vida... y puedo ser, como no, la chica que soy sentada frente a su ordenador tecleando como una posesa todo lo que le viene a la mente.
Y como puedo ser la madre, la hija, la abuela, la hermana, la amiga y la vecina... como puedo ser cualquiera y tantas cosas quiera dentro del entresijo social de lo cotidiano... por ello me he dado cuenta de la cerca que estoy del resto de mortales.
No obstante, el objetivo último en ese instante intenso en el que he recobrado la conciencia sobre mi identidad, ese no era hacer el extenso testamento de locuras transitorias... realmente tenía pensada una breve introducción para dar paso a lo que quería, irremediablemente, hacer desde que salí el viernes pasado de una mágica casa, de un hogar que me devolvió la magia, de un lugar modesto entre tantos de ellos que me recordó por qué en el año 2006 me prematriculé en la diplomatura de educación social. Ese objetivo es, sencillamente, dar las gracias.
Durante un mes y medio, aproximadamente, he descubierto tanto en mí que me ha sido imposible no descubrirlo en los demás... y una enorme lección de humildad que creía ya aprendida ha arraigado (espero que por siempre) en mi conciencia y en mi corazón.
Nadie cree la posibilidad de que un niño pueda enseñar a un adulto, es incoherente, es absurdo, es ir en contra de las leyes de la naturaleza: la sabiduría radica en los que llevan más años experimentando con la vida.
Y cabe decir que no puedo renegar el hecho de que una persona con avanzada edad puede asombrar a cualquiera que le venga detrás... no obstante, cegados hasta la saciedad de una soberbia infinita, nos olvidamos que quienes aprenden más rápido son, a veces, quienes nos dan las mejores lecciones de la vida.
Pues en uno de esos momentos me he encontrado yo. Convencida de que iba a enseñar y educar... he salido con un libro de aprendizajes bajo el brazo.
¿Y qué te han podido enseñar unos críos? Se preguntaran algunos...
Y por qué no contestar que me han enseñado a disfrutar de las pequeñas cosas, a anhelar salir a correr al parque, al aire libre; me han enseñado a deleitar por un tazón de leche con galletas, a sonreír cada vez que algo hace gracia, a agachar la cabeza cuando algo no se ha hecho correctamente, a dar todo el cariño sin importarte si recogerás algo; a decir "te voy a echar de menos" aún sabiendo que es una persona transitoria en tu vida...
Y cuántas sonrisas tímidas han sacado estos chicos de dentro de mí... qué tierno es quedarse mirando a un niño mientras duerme plácidamente y acercarte, besarle la mejilla y susurrarle sabiendo que jamás lo oirán que le quieres mucho y que siempre te acordarás de él.
Y en esos momentos en los que te enfadas por una trastada y te contestan con la espontaneidad de quien nunca ha cometido ningún crimen... y qué decir del momento en el que entras por la puerta y se te tiran encima cada uno con su historia particular, con sus cromos, sus enfados, sus alegrías, sus éxitos, sus anécdotas divertidas... y no hay nada que se le pueda comparar a la sonrisa de un niño cuando le dices que esa noche serás tu quien le acuestes...puedo jurar que nada me ha hecho sentirme mejor.
Porque ahora entiendo que el orgullo de ser educadora no reside en diplomarte y graduarte entre multitud de gente y sofocantes calores... pues este se encuentra y se descubre cuando la sonrisa de un niño se te clava en la retina porque sabes que nadie más va a sonreír así para ti.
Por ello gracias a cada uno de los ocho niños que me han dado el irrefutable motivo de querer ser cada vez mejor persona y gracias a aquellas personas no tan niñas que han abierto las puertas de su rutina para que tenga el intenso placer de vivir una experiencia mágica.
Besos a todos ellos;
Hasta siempre;
Marina
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